– Por qué te quiero en 65 palabras:

azuloscuroTe quiero porque creo que entiendes como soy. Te quiero porque a tí te puedo contar lo que a nadie le puedo contar. Porque puedo sentir que mi vida a tu lado cobrará sentido y dejará de ser vacía. Te quiero porque me preguntaste cuántos años tenía cuando murió mi padre, y eso nadie me lo había preguntado jamás. Te quiero tanto que me gustaría…
– ¿Qué te gustaría?
– No sé, no lo he podido escribir. Se me agotaron las palabras. 65 palabras son muy pocas, ¿no?

Azul Oscuro.

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Puede pasar de todo, ¿verdad? Cualquier cosa.

cosasnuncadijePuedes amar tanto a una persona que tan solo el miedo a perderla haga que lo jodas todo y acabes perdiéndola.
Puedes despertarte al lado de alguien a quien hace unas horas ni siquiera habías imaginado conocer y mírate ahora.
Es como si alguien te regalara uno de esos puzles con piezas de un cuadro de Madrid, de la foto de unos ponys o de las cataratas del Niágara; y se supone que ha de encajar, pero no.

Cosas que nunca dije.

No sé Paul

lo veo claro, amo a Summer. Me encanta su sonrisa, su pelo, sus rodillas. Me encanta el lunar con forma de corazón que tiene en la piel. La forma en la que a veces se moja los labios antes de hablar. Y el sonido de su risa. Me encanta mirarla cuando está dormida. Me encanta escuchar esa canción cada vez que pienso en ella y cómo consigue que me sienta. Hace que todo sea posible, no sé… como si mereciese la pena vivir, tio.

quinientos

500 días juntos.

Y a pesar de todo

valió la pena. Porque entre dos personas enamoradas siempre habrá un vínculo de fondo, que no deberíamos buscar en factores externos sino internos, acaso invisibles, acaso indescriptibles. Si el amor fuera música, sería música de la que se toca en el oído, sin pentagrama e improvisando. Música de Jazz o de blues…
El caso es que me gusta la música que estoy escuchando ahora. Pero eso al lector que vive en su propia vida, tan diferente, ¿de qué sirve?
Sólo le puede servir de una manera. Si le ayuda a pensar sobre sus problemas, sus dudas, sus ignorancias. Si se tira todo eso a la espalda, no extraerá ningún provecho. Si, en cambio, mira las cosas de cara, y les habla y piensa sobre ello, incluso del fracaso más estrepitoso extraerá un aprendizaje. ¿Cómo dice el dicho? Lo pruebas y no te sale, y lo pruebas y no te sale, y lo pruebas y no te sale… Eso no es fracasar. Fracasas cuando ya no lo vuelves a intentar.

Hay muchas formas de quererse

¿sabes? pero la suya era…total. Un amor puro, increíble,alucinante. un amor especial como hay pocos.
Y ellos lo sabían.
El diario de NoahTodos los enamorados del mundo creen que su amor es único y distinto, pero el de ellos si lo era. Estaban hechos el uno para el otro, se tenían y deseaban fundirse en uno solo.
Cuando estaban juntos el tiempo se aceleraba, y cuando estaban separados se hacía eterno.
Cada beso, cada caricia, era un puro sentimiento desnudo. Podían pasarse horas mirándose a los ojos y nada más. Pero cuando se acariciaban, se besaban…entonces…no hay palabras para describir esa emoción.

El diario de Noa.

“Me quiero morir.”

Eso es lo que pensé cuando me marché. Cuando cogí el avión, hace apenas dos años. Quería acabar con todo. Sí, un simple accidente era lo mejor. Para que nadie tuviera la culpa, para que yo no tuviera que avergonzarme, para que nadie buscara un porqué… Recuerdo que el avión se movió durante todo el viaje. Había una tormenta y todos estaban tensos y asustados. Yo no. Yo era el único que sonreía. Cuando estás mal, cuando lo ves todo negro, cuando no tienes futuro, cuando no tienes nada que perder, cuando… cada instante es un peso enorme, insostenible.
Y resoplas todo el tiempo. Y querrías liberarte como sea. De cualquier forma. De la más simple, de la más cobarde, sin dejar de nuevo para mañana este pensamiento: “Ella no está.” Ya no está. Y entonces, simplemente, querrías no estar tampoco tú. Desaparecer. Paf. Sin demasiados problemas, sin molestar. Sin que nadie tenga que decir: “Oh, ¿te has enterado? Sí, precisamente él… No sabes como ha sido…” Sí, ese tipo contará tu final, lleno de quién sabe cuáles y cuántos detalles, se inventará algo absurdo, como si te conociera de siempre, como si sólo él hubiera sabido realmente cuáles eran tus problemas. Es extraño…
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Si quizá ni siquiera has tenido tiempo de entenderlos tú. Y ya no podrás hacer nada contra ese gigantesco boca-oreja. Qué palo. Tu memoria será víctima de un imbécil cualquiera y tú no podrás hacer nada por remediarlo. Sí, ese día hubieras querido encontrar a uno de esos magos: colocan un pañuelo sobre una paloma recién aparecida y, paf, de repente ya no está. Ya no está y basta. Y tú sales satisfecho del espectáculo.

Tengo ganas de ti.